Parece que los robos de banderas están de moda. Hace unos días fue la de España en Puertochico (Santander) y ayer la de Torrelavega en la principal entrada a la ciudad, apenas 72 horas después de ser izada en un solemne acto que presidió el alcalde, Ildefonso Calderón. «Esto va a acabar siendo deporte nacional», lamentó en la red social Twitter la primer teniente de alcalde, María Luisa Peón, tras conocer que Torrelavega amaneció ayer sin su flamante bandera.
La sustracción se produjo entre las cuatro y media y cinco de la madrugada, sin que nadie se percatara. Fue un acto vandálico en toda regla, pero su autor sabía lo que tenía entre manos. Arrancó la tapa que esconde el mecanismo de izado y arriado de la bandera, soltó la cuerda del freno que sujeta su peso y el estandarte acabó en el suelo. En ese momento, el caco sólo tuvo que arrancar la bandera de las cuerdas que la sujetaban y desaparecer. Aunque no sin rastro. Al parecer, habría dejado alguna prueba que la Policía científica ya tiene en su poder.
Al filo de las once de la mañana, la bandera de Torrelavega -la de respuesto- volvió a ondear y eso hizo que el incidente pasara desapercibido para la mayor parte de la población. Fue el concejal de Obras y Policía, Alejandro Fernández Berjano, el encargado de izarla una vez que fueron arreglados los desperfectos. El Ayuntamiento había previsto un recambio para la bandera que se instaló el sábado, ante el deterioro que pudiera sufrir con motivo de las condiciones meteorológicas, pero no porque fueran a robarla: «Hemos tenido que usar esa segunda bandera, cuya finalidad, desde luego, no era la de prevenir un acto vandálico, sino la reposición normal de otra deteriorada», explicó sobre el terreno Fernández Berjano.
También se coordinó un operativo para reforzar la seguridad del estandarte y evitar que lo sucedido se vuelva a repetir. Así, para que la nueva bandera quede fija y no pueda ser arriada de forma manual, se requirió el servicio de la grúa que había procedido días antes a la colocación del mástil. La operación se iba a intentar con la escala de los bomberos, pero al no poder acceder al lugar en condiciones de seguridad y no ser una situación de emergencia, se decidió utilizar la grúa. El aparejador municipal, Agustín Munárriz, y el técnico de Obras del Ayuntamiento, Vicente Díaz, fueron los encargados de atar con bridas y flejes metálicos la bandera a lo alto del mástil.
Agentes de la Policía Científica acudieron al lugar de los hechos para tomar huellas e iniciar una investigación sobre lo sucedido. Contrariamente a lo que ocurrió en Puertochico, donde los vándalos treparon cinco metros para descolgar la enseña nacional, en esta ocasión, el autor del robo conocía perfectamente el mecanismo del izado y arriado.El concejal de Policía lamentó lo ocurrido y reconoció que «era lo último que esperábamos», tras el acto solemne de izado de la bandera: «Es triste que haya acabado de esta manera por la broma de unos energúmenos», dijo. Fernández Berjano agradeció la diligencia con la que actuó ayer el Parque de Obras y la colaboración de los bomberos. Todo ello, «para que vuelva a ondear».
La bandera de Torrelavega robada tiene unas dimensiones de 37,5 metros cuadrados y estaba ubicada junto a la autovía y el gran escudo que da la bienvenida a la ciudad, en la rotonda del Centenario. El izado de la gran bandera el pasado sábado fue todo un acto de exaltación de la identidad local.
El alcalde dijo en su discurso que era «el emblema de un pueblo orgulloso de su pasado y de haber levantado una ciudad, y un municipio, gracias al esfuerzo y cooperación de gentes llegadas de muy diferentes lugares de Cantabria, de España y del mundo entero, bajo el manto protector de nuestra Patrona y del lema, el Ave María».
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