martes, 6 de septiembre de 2011

CANTABRIA.- Arasti oculta al Parlamento que en Sodercan se ha contratado a dos nuevos altos cargos


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U COSTE PARA LAS ARCAS PÚBLICAS PODRÍA ASCENDER A 180.000 EUROS AL AÑO

Junto a Cabetas ejercen como nuevos altos cargos Francisco Javier Abad y Pedro Fernández González, que se unen a los que ya ejercían con el anterior gabinete regional de socialistas y regionalistas.



El consejero de Innovación, Industria, Turismo y Comercio, Eduardo Arasti, ocultó hoy al Parlamento que al menos una sociedad pública dependiente de su departamento, el Grupo Sodercan, ha visto incrementado el gasto con la contratación de dos directores generales adjuntos al consejero delegado, Miguel Cabetas. Dicha contratación costarán al erario público no menos de 180.000 euros anuales, alrededor de 30 millones de pesetas. Junto a Cabetas, subordinado de Arasti, ejercen como nuevos altos cargos Francisco Javier Abad y Pedro Fernández González, que se unen a los que ya ejercían con el anterior gabinete regional de socialistas y regionalistas. El Gobierno del PP ha silenciando los nombramientos de los dos altos directivos, sobre de los que no existe información oficial y cuyo curriculum profesional se ignora. El mérito principal de Abad, que procede del sector bancario como Gabetas, es, según fuentes de la consejería, haber sido compañero de pupitre del consejero delegado.

El Grupo Sodercan es una sociedad publica por lo que no está obligada a que los nombramientos de sus altos cargos se comuniquen en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC). El consejero-delegado sólo tiene la obligación de dar cuenta de su política de contracciones ante el Consejo de Administración de la sociedad, cuya convocatoria no está prevista para los próximos días o semanas. Pero Sodercan, su consejero delegado y toda su actividad, sí dependen políticamente del Gobierno de Cantabria y más concretamente del consejero de Industria, que preside el Consejo de Administración. Arasti utilizó hoy su comparencia ante la comisión parlamentaria para acusar al anterior Gobierno de practicar el amiguísimo en las contrataciones y de gastos sin control. No aportó pruebas de tales acusaciones, como tampoco presentó los contratos de los dos nuevos cargos,

La llegada a Cantabria de Cabetas para sustituir a Salvador Blanco al frente del Grupo Sodercan no estuvo exenta de curiosidades. Cabetas era la segunda opción del presidente Ignacio Diego para situar al frente de la consejería de Industria y Turismo, una vez que recibió calabazas del principal candidato, el alcalde de Arnuero y diputado regional, José Manuel Igual. Pero Cabetas rechazó la propuesta tras conocer el sueldo de los consejeros, algo más de 60.000 euros anuales. Cabetas, que venía recomendado por el director general de Caja Cantabria, Javier Eraso, quien le promocionó hace unos años en la rama exterior de Ahorro y Corporación, grupo inversor de la CECA (Cajas de Ahorros de España), viene avalado por la estrecha relación de amistad existente entre la esposa del máximo dirigente de Sodercan y la del presidente Diego, ambas naturales de Santoña. Al final el aspirante a consejero pasó de desempeñar tareas de broker en Miami a alcanzar un acuerdo para ponerse al frente de Sodercan, con 30.000 euros más de sueldo bruto, es decir 90.000, más un bonus del 20%.

A pesar de las reiteradas acusaciones del PP cuando estaba en la oposición Sodercan no cuenta con un equipo directivo numeroso. La mayoría de sus miembros no son 'sospechosos' de tener un perfil político y menos afín al Gobierno anterior. La mayor parte ya formaban parte de la dirección de Sodercan cuando en 2003 se hizo cargo de la consejería el socialista Miguel Ángel Pesquera, que nombró consejero delegado de la empresa pública a José Villaescusa. En la segunda legislatura, 2007-2011, con Blanco de máximo responsable y dos consejeros, el dimitido Javier del Olmo y Juan José Sota, el equipo de dirección permaneció sin cambios.

Es la primera vez en años que el director general y consejero-delgado de Sodercan nombra directores adjuntos. La medida sorprende más aún cuando desde el Gobierno del PP se promete de forma reiterada una reducción drástica de alto cargos. El carácter partidista de los nombramientos parece evidente. Cabetas y Abad tienen relación desde su etapa escolar en Madrid, mientras que Fernández González procede de un paquete de curriculums enviados desde la sede del PP en Cantabria en la calle Joaquín Costa.

Cabetas, consejero delegado y director general de la citada sociedad pública, es licenciado en Ciencias Económicas. Desde su regreso a Cantabria reside en Santoña, localidad de la que es natural su mujer, algo que comparte con la esposa del presidente Diego, igualmente nacida en la villa marinera. Cabetas, con 46 años de edad, casado y con tres hijos, vio como el periplo americano tocaba a su fin tras haberle rescindido el contrato Ahorro Corporación, sociedad especializada en inversiones de riesgo y de la que fue responsable para Estados Unidos y Latinoamérica. Tras su salida del grupo perteneciente a la CECA Cabetas trabajó para distintos grupos inversores cubanonorteamericanos en el Estado de Florida. De sus estrechas relaciones con Miami nace la polémica relación que el presidente Diego pretende mantener con el alcalde de esa ciudad, Tomás Regalado, actualmente bajo investigación judicial por fraude electoral.




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